Francine Marcelle

Francine Marcelle: feliz en España en una cabaña después de ocho operaciones

En los montes de León y Asturias, por donde mora el oso pardo, en los municipios de Ibias y Degaña, en un paraje espectacular y maravilloso, hay una cabaña restaurada de no más de diez metros cuadrados.

Para llegar a ella hay que adentrarse por un espeso bosque de castaños centenarios, robles, avelllanos, manzanos, laureles., helechos y sauces. Y seguir una senda con desniveles de un 20 por ciento, con paisajes tan llamativos que apenas se avanza.

Incluso aquí, al cruzar el río Ibias que fue truchero, por un puente de troncos que hicieron los mineros, percibes las aguas turbias causadas por la explotación de las minas de Cerredo. Y entre higueras y parras pasamos por la Culibreira y avistamos unas quince casas, hoy más bien derruidas, que forman el poblado de El Corralín, abandonado por sus vecinos, que renunciaron a la naturaleza para trabajar en la industria de las minas en los años setenta.

Voy con mi amigo José Rodríguez, especialista en el oso pardo. Se ven pisadas de zorro, tejón, gato montés, rebeco, jabalí y, por supuesto, del oso pardo. Pero nosotros buscamos a alguien que ha encontrado aquí la felicidad, en El Corralín.

Un muro de piedra con carteles de bienvenida deja ver a una mujer con una mirada muy tierna, con ropa oscura y faldas largas, el pelo recogido, sin arrugas, transmitiendo mucha paz y tranquilidad, con un perro y media docena de gatos.

Es la francesa Francine Marcelle, que nació hace 52 años en Vieillevie, con el brazo izquierdo pegado al cuerpo y presionando en las costillas, el corazón y los pulmones.
Ocho operaciones en diez años y un consejo: el sitio ideal para vivir es España, entre 400 y 800 metros de altura.

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Prueba en el 2001 y llega a Barcelona de vacaciones sin conocer el idioma y con su hija Magnolia, de diez años. Les roban todo, pero todo el mundo se portó tan bien con ellas que se convencen de que los españoles son muy amables. Residen en varias localidades andaluzas.

En el 2004 el padre de Magnolia se la lleva de España y no ha vuelto a tener noticias de ella.
Francine sigue recorriendo España con su perra Maximiliana, duerme en el cementerio durante las fiestas de Cangas de Narcea para que no la molesten. Y busca El Corralín. Los antiguos vecinos le ayudan a restaurar una cabaña. Y ella dice que ha encontrado la paz y la felicidad.

Sólo se queja de que los políticos de su país le han retirado una paga de 600 euros por no vivir allí, pero dice que no le importa, que habrá gente más necesitada.

Ella se siente protegida por un ser superior y se arregla para vivir con lo que saca por sus trabajos manuales, entre la naturaleza, sola. Desde que le falta su hija dice que dejó de ser oveja. Los lobos me pueden mostrar los dientes, pero yo no volveré al rebaño.

Y ahí, en el bosque, jura ser feliz y lo parece.
Muchas gracias, Francine. Eres todo un ejemplo. Te quiero

Mondelopress.com

 

MUJERES INSÓLITAS

Francine Marcelle; living in a Spanish hut after eight operations.

 

In the mountains of Leon and Asturias, where the brown bear has his habitat, just by the Ibias and Degaña parishes, there is a spectacular stop-over and a restored ten meter square hut.

To reach this location, you have to penetrate thick woods of ancient chesnut and hazelnut trees, oak, apple, bay, willow trees and ferns. You have to follow a steep path; this breathtaking scenery stops you from going anywhere fast. It is here that you step over a bridge made of very old tree trunks by the local coal miners and cross the Ibias river, rich with trout a long time ago and its cloudy waters, due to the exploitation of the Cerredo coal mines. The inhabitants of Culibreira left Mother Nature to work in the coal mine industry during the fifties and their houses, all fifteen of them, lie in ruins.  Amongst the fig trees and grape vines I get a glimpse of El Corralin.

I come here in the company of my friend Jose Rodriguez, brown bear specialist. We can see fox, badger, wild cat, chamois, wild boar and of course brown bear footprints, but we are looking for someone who has found happiness here at El Corralin. A stone wall with “Welcome” signs on it greets us and behind it we see a woman full of sweetness in her eyes, dark clothing and long skirts; her hair up, she has no wrinkles. She owns one dog and half a dozen cats. She is Francine Marcelle, born in Vieillevie (France) fifty years ago. She was born with her left arm stuck to her body, pressing against her ribs, heart and lungs.

Eight operations in ten years, she advises that the best place to live is in Spain, between 400 and 800 meters above sea level.

She and her husband travelled to Barcelona on holiday in 2001 with their daughter Magnolia; did not speak any  Spanish. All their possessions were stolen,  but they received so much help and kindness from everyone around them, that she realised how very charitable Spanish people were. Afterwards, they moved and lived across the whole of the South of Spain but in 2004 Magnolia´s father took their daughter away and Francine has not seen her ever since.

Francine carried on travelling up and down Spain wih her dog Maximiliano, in one occasion even sleeping in a graveyard, so as not to be disturbed during the Cangas de Narcea celebrations. Eventually, she found “El Corralin”.

Her good neighbours help her with all the repairs around the place, like her hut. She only has one complaint: her country´s polititians who have taken away her monthly allowance as she does not live there anymore; but she doesn´t care too much, as she says, there are people “more needy”. She feels protected by a Superior Being and she manages to survive with the little money she gets from selling her hand-crafted goods.

Since she lost her daughter, she says she has stopped being a sheep: Wolves can show me their teeth, but I will not go back to the herd. She swears to be happy in the woods and she certainly looks it.

Thank you very much Francine; you are an example to follow. I love you.

Mondelopress.com

 

2 thoughts on “Francine Marcelle: feliz en España en una cabaña después de ocho operaciones

  1. Una leccion de vida. Espero que encuentre en España la paz que no le dio su pais. Que cubra sus necesidades basicas y encuentre a su hija.

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