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Fresno de La Vega, capital del pimiento cuatro morros

Paseando por la ciudad de León me llaman la atención unos escaparates llenos de pimientos y tomates y otros productos con muy buen color y evidente calidad, y me remiten a la Conservera La Huerta de Fresno, y a J. Ramón Bodega y su esposa, Berta Pereira.

El matrimonio me lleva a unas instalaciones muy particulares, la antigua estación del tren de la ciudad, un tren de vía estrecha de los Ferrocarriles de Castilla, aunque la gente lo llamaba el tren de la burra porque, dicen, iba tan lento que los pasajeros se bajaban a coger uvas. Aquí se asan y envasan los pimientos y otros ricos productos de la huerta leonesa.

Lo que aquí se elabora procede de una localidad  a veinte minutos de la ciudad, Fresno de La Vega, la capital del pimiento cuatro morros, un pimiento rojo muy grande, carnoso, con un  brillo deslumbrante, y que cuando lo comes crudo te da la sensación de estar comiendo una manzana.

Aquí Ramón y Berta cosechan 90.000 kilos de pimiento IGP Fresno-Benavente, conocido como cuatro morros, que son las caras o bultos que tiene el pimiento que le dan ese aspecto tan peculiar.

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La conservera la fundaron en 1996 y desde entonces presumen de primor y ecología en todo el proceso, desde la siembra hasta la recogida y el asado y envasado.

Acompaño a un grupo de trabajadores a la finca, un paisaje con mucho contraste de colores, entre el verde de la planta, el rojo del pimiento y la tierra roja, más el rojo de los tomates que también cosechan, un espectáculo visual y sobre todo preludio de una alimentación natural, sana y sabrosa, que venden a la comarca, a El Corte Inglés y a tiendas gourmet.

La última fase se desarrolla en la antigua estación de tren, ahora rehabilitada, donde un asador cilíndrico se encarga de cocinar los pimientos que una docena de trabajadoras envasarán en tarros de cristal con aceite de oliva y limón, bajo la supervisión de Berta.

Mi felicitación no sólo por la agricultura leonesa de calidad, sino también por la recuperación del apeadero, porque las otras dos naves se destinan a artesanía de madera y de letras, que coordina Jesus Gigosas, y a esmaltado y pintura de pimientos.

Todo, en definitiva, gira sobre los exquisitos pimientos cuatro morros, fruto de la tierra leonesa, de la tradición, y del esmero y buen hacer de agricultores leoneses como Ramón y Berta.

mondelopress

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