segadores y cosechadoras

Maquinistas de cosechadoras y segadores del pasado unidos por el mismo esfuerzo

Viajando por las carreteras, al tropezar con esas gigantescas máquinas cosechadoras, he lamentado primero encontrarlas porque me obligaban a ir lentamente, pero al mismo tiempo mientras iba detrás me he preguntado muchas veces qué vida llevarían esos maquinistas.

A la curiosidad añado lo evidente: son la continuidad de la forma de vida de mis abuelos y de los mayores de este país que, en la temporada veraniega de las cosechas, recorrían España como podían.
Por eso, me he desplazado a la localidad burgalesa de Torresandino, donde medio centenar de señoras y señores mayores recuperan las costumbres y trabajos de cosecha de aquellos tiempos , a primeros de agosto, con la celebración de la Fiesta de la Cosecha, en homenaje y recuerdo a los campesinos.

Me cuenta Martín Martinez, vecino de Torresandino, que eran tiempos muy duros y difíciles . A él le sacaron del colegio con nueve años para hacer faena en el campo y había que aprovecharlo todo, desde un niño que pudiese con un botijo hasta una abuela sentada para hacer labores.

Se iba al campo de noche, se empezaban las faenas a las cinco de la mañana, a las siete se tomaba un trozo de pan con una pera y a las nueve mirabas de vez en cuanto a ver si aparecía por el cerro el burro que traía unas patatas con bacalao.

Y a seguir segando hasta las dos de la tarde, que parabas media hora para comer y una para descansar, caías rendido durmiendo con la cabeza debajo de dos haces al sol. Y otra vez al tajo y así hasta que oscurece, y un día detrás de otro. Se libraba los festivos porque estaba prohibido trabajar los domingos, pero antes de ir a misa se limpiaban las cuadras.

Dice que en aquellos tiempos el que no trabajaba no comía y si existieran los inspectores de trabajo de ahora todos los padres estarían en la cárcel, porque con nueve años había que trabajar. Eran tiempos muy duros.

Sesenta años después de la niñez de Martín, me pongo en contacto con Juan Ramón ,de 27 años ,que con diez acompañaba a su padre con una máquina cosechadora por las carreteras españolas, y su ayudante Juan Francisco Almansa, de 23 años.
Son dos chicos jóvenes, llenos de vida, con una ganas enormes de de trabajar con su cosechadora gigante de color verde, levantando una gran polvoreda y atrayendo montoneras de golondrinas que vienen a recoger los insectos que se mueven al paso de la máquina. Es un espectáculo ver el acompañamiento de las golondrinas con la máquina por las tierras, Juan Ramon, en su cabina llena de ruido y sin descanso de una finca a otra y de un pueblo a otro, haciendo quince horas de trabajo diarias y comiendo un bocadillo en la máquina sin descanso.

El único descanso que le veo es una avería que le obliga a parar y arreglarla. Juan Ramon me dice que si no sabes arreglarla no puedes tener una máquina, porque tiene muchos gastos, te fríen con los impuestos y con nuevas normativas. La semana pasada tuvo que parar una semana por una avería que le costó 6000 euros, y desiste de viajar por las carreteras para evitar posibles accidentes y perder el tiempo con la Guardia Civil de Tráfico. Parte del beneficio se le va en averías y en transporte en camión para los desplazamientos, porque no se quiere arriesgar a tener accidentes.

Hay que sudar y sufrir mucho para sacar un jornal . Haces más de 5000 km y mil horas de trabajo y cobras una media de 50 euros por hectárea.

Yo crep que Juan Ramón y Juan no trabajan como personas sino como máquinas, estoy seguro de que cuando se desplazan por las carreteras lo pasan peor que nosotros cuando decimos joder, una máquina, pues son dos chicos llenos de vida y profesionalidad y de ilusión.

Me consta que les unen al segador Martín Martinez las mismas ganas de vivir con el esfuerzo de muchísimo trabajo, pues los segadores de antes se movían por España -y los maquinistas de ahora también- para poder comer . Porque aunque parezca mentira estamos logrando que los tiempos de ahora se parezcan mucho a los de antes.
Muchas gracias a Martín Martínez, a Juan Ramón, y Juan Francisco, por ponérmelo tan fácil.

Mondelopress.com

3 thoughts on “Maquinistas de cosechadoras y segadores del pasado unidos por el mismo esfuerzo

  1. Gracias Mondelo. Me ha llevado a mi infancia cuando cada verano veía a los segadores volver de la faena, luego el acarreo, con los carros cargados de haces, colgados de las varas que suplementaban el carro, camino de las eras para proceder a la trilla, donde me encantaba que me dejaran montar en el trillo.

  2. Esas si son grandes historias del dia a dia de personas que tienen que ganarse el pan con el trabajo duro.
    Miren señores diputados y tomen nota de su hipocresía.
    Gracias Mondelo por este gran reportaje.
    Bicos

  3. Soy el presidente de la asociacion de amigos de Torresandino, estuve presente en la charla con Martin y posteriormente durante la sobremesa ( con los canticos en la Fuente Vieja). Las fotos estan muy bien y nos gustaria tenerlas en el archivo de la asociacion .
    Un saludo

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