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Los Carros Engalanados llenan de tradición y color las calles de León.

Los Carros Engalanados llenan de tradición y color las calles de León-01

Miles de personas acompañaron el tradicional desfile de Las Cantaderas, una de las citas más esperadas de las fiestas de San Froilán

Las calles del centro histórico de León volvieron a llenarse de tradición, música y color con la celebración de uno de los actos más esperados de las fiestas de San Froilán: el desfile de los Carros Engalanados y las enseñas, una tradición que cada año reúne a miles de personas llegadas de distintos puntos de la provincia.

Para quienes ya peinan muchas canas, la jornada supone también un viaje al pasado. Los carros, los aperos de labranza, los productos de la tierra, las colchas, los pucheros y los animales utilizados para tirar de los vehículos permiten recordar cómo era la vida en los pueblos leoneses durante los años 40 y 50, cuando estos medios de transporte constituían una herramienta imprescindible para la supervivencia de muchas familias.

Una imagen que para las generaciones mayores forma parte de sus recuerdos y que para los más jóvenes resulta difícil de comprender.

Durante horas, las calles de León se convirtieron en un auténtico pasillo humano. Miles de visitantes se apostaron a lo largo del recorrido para contemplar el paso de los carros y las enseñas. En algunos momentos, la concentración de público recordaba incluso a la llegada de una etapa de la Vuelta Ciclista a España.

Entre los establecimientos que viven de una manera especial esta jornada se encuentra el restaurante La Somoza, situado en el número 4 de la calle Platerías y regentado por sus propietarios, María José y Fitu. Como cada año, ambos decoraron de manera especial la fachada del establecimiento para recibir el desfile y contribuir al ambiente festivo de las calles de la capital.

También tuvo su protagonismo Marquitos, hostelero leonés de Bodega Regia, acompañado por el relevo generacional de una familia estrechamente vinculada a la hostelería de León. Este año, el restaurante celebra nada menos que 70 años de historia, una trayectoria que forma ya parte de la memoria hostelera de la capital.

Caboalles de Abajo, presente en el desfile

Las enseñas volvieron a ser otro de los grandes atractivos de la jornada. Sus diferentes formas, colores y tamaños llenaron de espectacularidad las calles leonesas.

Entre ellas destacó la de Caboalles de Abajo, en el valle de Laciana, sufragada en buena parte por los propios vecinos de la localidad con el objetivo de llevar el nombre de su pueblo hasta la capital leonesa.

Alrededor de un centenar de vecinos de Caboalles de Abajo participaron en el desfile. Entre ellos se encontraban las hermanas María del Mar García y Yoli, hijas de Eugenio García, conocido popularmente como «Geni», uno de los grandes acordeonistas del valle de Laciana.

Geni fue durante décadas, desde los años cincuenta, uno de los referentes de la música de acordeón en el norte de España, amenizando fiestas y celebraciones en numerosas localidades.

Su legado continúa hoy a través de su hija María del Mar, que imparte clases de acordeón y mantiene viva esta afición entre las nuevas generaciones del valle de Laciana. Sus alumnos han convertido esta tradición musical en una de sus señas de identidad y participan en conciertos y encuentros tanto dentro como fuera de la provincia.

 

Una tradición que sigue viva

El desfile avanzó por las calles de León entre la expectación de miles de personas hasta alcanzar la Plaza del Grano. Allí se encuentra el restaurante Áurea y el rincón fotográfico de Mondelopress, donde una imagen del Hermano Asno entre un campo de amapolas, perteneciente al libro Hermano Asno, puso también una nota especial a la jornada.

Las autoridades recibieron posteriormente el desfile y se procedió a la elección del mejor carro, un reconocimiento destinado a premiar aquel que mejor representa la antigua vida rural leonesa.

Las Cantaderas, celebradas tradicionalmente el domingo anterior a San Froilán, constituyen una de las manifestaciones festivas más arraigadas de León. Una celebración que hunde sus raíces en siglos de historia y que permite recuperar, aunque sea por unas horas, imágenes y costumbres vinculadas al antiguo mundo rural.

Las grandes enseñas, de varios metros de longitud, recorrieron las calles junto a los carruajes tirados por bueyes y asnos. Los carros aparecieron cuidadosamente decorados con enseres, viandas, ramas, flores y todo tipo de elementos relacionados con la vida cotidiana de los pueblos.

Más de 200 localidades leonesas, según los datos del desfile, estuvieron representadas a través de sus enseñas y de sus vecinos. Muchos de los participantes lucieron indumentaria tradicional y acompañaron el recorrido al ritmo del tamboril y la dulzaina.

El otro gran protagonista fue el concurso y desfile de Carros Engalanados. Al mediodía, alrededor de medio centenar de carros, en su mayoría tirados por bueyes y concentrados en las inmediaciones de la Catedral de León, iniciaron su recorrido por el centro histórico.

Colchas, pucheros, aperos de labranza y productos agroalimentarios de la tierra volvieron a convertirse en elementos decorativos de unos carromatos que permiten contemplar cómo era aquella antigua forma de vida.

 

El final de la fiesta, en el Barrio Húmedo

Y después del desfile llegó otra de las tradiciones inseparables de estas fiestas: el tapeo por el Barrio Húmedo, con el chorizo entrecallao y la morcilla como protagonistas de una jornada gastronómica que culminó en la Plaza del Grano.

Su peculiar empedrado ondulado, vinculado históricamente al antiguo mercado y con más de mil años de historia, volvió a convertirse en escenario de encuentro para leoneses y visitantes.

Un año más, Las Cantaderas demostraron que la tradición sigue teniendo un enorme poder de convocatoria. Los carros, los animales, las enseñas, la música y la indumentaria tradicional consiguieron convertir el centro de León en un gran escaparate de la cultura popular de la provincia.

Una mirada al pasado que, lejos de quedar anclada en la nostalgia, continúa transmitiéndose de generación en generación.

 

Mondelopress.com

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