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Accidente del pozo María en Caboalles de Abajo.

Cuarenta años del trágico accidente del Pozo María, en Caboalles de Abajo
Se cumplen cuarenta años de aquel trágico accidente minero en el Pozo María, de Caboalles de Abajo, en el valle de Laciana. Cuatro décadas después, recuerdo con mucha pena y absoluta nitidez aquellos dramáticos momentos.
Yo me encontraba en la delegación de la Agencia EFE en Santiago de Compostela cuando saltó la noticia en los teletipos: un trágico accidente en mi pueblo, en el que habían fallecido diez mineros.
Me faltó tiempo para ponerme en contacto con mis jefes en Madrid y expresarles mi consternación por la tragedia, pidiéndoles que contaran conmigo para desplazarme a Laciana y cubrir la información del accidente.
Pero, cuando llegué a mi pueblo, se me cayó el alma a los pies al contemplar el profundo dolor que embargaba a toda la población del valle. La tragedia había golpeado duramente a una comunidad en la que la minería no solo era una forma de vida, sino también una parte esencial de su identidad.
Numerosos familiares y amigos aguardaban angustiados noticias sobre el rescate de los mineros atrapados en el Pozo María, perteneciente a la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), en la cuenca minera de Villablino.
El accidente se produjo en la galería número 13, a consecuencia de una repentina explosión de grisú que provocó su derrumbamiento.
Aquel día, diez mineros perdieron la vida: Alfredo Prieto, José Ouviña, Arseli Fernández, Emilio Pinillas, Manuel Gómez, Adolfo Real, Otilio Álvarez, Basilio Uría, Manuel González y Antonio Restrepo.
El miércoles 17 de octubre de 1979 quedó grabado para siempre en la memoria de Laciana. Como se recordaría posteriormente, aquella tarde, a las cuatro y cuarto, durante el segundo relevo, diez hombres descendieron en la jaula del Pozo María. Bajaron a cumplir con su trabajo, como tantos otros días, pero nunca volvieron a subir.
Cuarenta años después, el recuerdo de aquella tragedia sigue vivo. Permanece en la memoria colectiva del valle, en el dolor de sus familias y en el recuerdo de quienes conocieron a aquellos hombres y compartieron con ellos una tierra y una forma de vida.
Como fotoperiodista, me tocó vivir aquella tragedia desde una perspectiva muy personal: la de quien recibe una noticia terrible mientras se encuentra lejos de su tierra y siente la necesidad de regresar para contar lo sucedido. Pero, por encima de mi responsabilidad profesional, estaba el dolor de sentir como propia una desgracia que golpeaba a mi pueblo.
Hoy, al recordar a los diez mineros fallecidos en el Pozo María, quiero rendirles un emocionado homenaje y expresar mi recuerdo y solidaridad a sus familias. Su memoria forma parte de la historia de Laciana y merece permanecer viva para siempre.
Mondelopress.com

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