Una ciudad levantada en la Puerta del Sol que, tras más de un mes de acampada, es desalojada por la policía durante la madrugada del 3 de noviembre. Pero la lucha de los manifestantes por una vivienda digna no termina con el desalojo. Su resistencia sigue viva, al igual que el recuerdo de Maricarmen Abascal.
La Puerta del Sol se ha convertido durante más de un mes en una auténtica ciudad improvisada. Desde el pasado 26 de septiembre, cientos de personas vinculadas al Sindicato de Inquilinas han levantado en pleno corazón de Madrid un espacio de resistencia y convivencia para reivindicar el derecho a una vivienda digna. Ahora, tras semanas de protesta, los acampados comienzan a recoger poco a poco sus tiendas de campaña y los enseres utilizados durante la movilización.
La acampada ha transformado uno de los espacios más emblemáticos de la capital en un lugar habitado, con calles, zonas de descanso, un comedor popular y espacios comunes donde se organiza la vida cotidiana. Una estructura que funciona gracias a la colaboración de sus participantes, que comparten tareas, recursos y responsabilidades para mantener viva la protesta.
En el corazón de Madrid, la reivindicación política se mezcla con la vida diaria. La plaza se ha convertido en mucho más que un escenario de movilización: es un espacio de encuentro, solidaridad y organización colectiva, donde se estrechan vínculos y se mantiene abierta la lucha por el derecho a una vivienda digna.
Una ciudad dentro de la ciudad
El campamento ha ido configurando su propia geografía. Entre las tiendas de campaña surgen calles y pasajes con nombres que dan identidad a esta pequeña ciudad: el Pasaje de los Claveles, el Callejón del Afilador, el Callejón sin Salida o la Puerta del Sol-Soledad.
Los espacios comunes permiten organizar una vida cotidiana que, durante semanas, ha girado en torno a la convivencia y la solidaridad. El comedor popular, donde se sirven una media de 500 comidas diarias, constituye uno de los principales puntos de encuentro. Los alimentos proceden de las donaciones de ciudadanos que se acercan hasta la plaza para mostrar su apoyo a la movilización.
Carteles informativos y mensajes reivindicativos acompañan el recorrido por el interior del campamento. «Dona artículos de limpieza», «Apoyo a la lucha», «Basta de buitres» o «Madrid no se vende» son algunas de las consignas que pueden leerse entre las tiendas.
Otros mensajes denuncian la situación de quienes pierden su vivienda: «En España existe la pena de muerte, se llama desahucios». También se cuestiona el modelo de acceso a la vivienda y se reclama una mayor protección para quienes se enfrentan a la especulación inmobiliaria.
La Puerta del Sol, acostumbrada al constante tránsito de turistas y visitantes, ofrece durante estos días una imagen diferente. La estatua del Oso y el Madroño continúa siendo uno de los principales reclamos fotográficos, convertida en un improvisado photocall para quienes recorren la plaza. Sin embargo, el contraste entre la ciudad de tiendas de campaña y el habitual paisaje turístico no pasa desapercibido para los transeúntes.
La presencia de la acampada ha despertado la curiosidad de quienes se acercan a conocer esta particular forma de organización colectiva, en la que la protesta convive con la vida cotidiana.
Después de más de un mes, la imagen de esta ciudad improvisada pone de manifiesto la dimensión colectiva de una movilización que busca situar el problema de la vivienda en el centro del debate público. La Puerta del Sol se ha convertido temporalmente en hogar, comedor y espacio de organización, manteniendo visible una reivindicación que exige que el acceso a una vivienda digna sea un derecho garantizado y no un privilegio condicionado por la situación económica.
Maricarmen, una lucha que continúa
Pero detrás de las tiendas, las calles improvisadas y las reivindicaciones, permanece una historia que ha marcado profundamente a quienes participan en la acampada: la de Maricarmen Abascal.
Su fallecimiento, tras ser desahuciada de su vivienda, ha convertido su lucha en un símbolo para el movimiento por el derecho a la vivienda. Su recuerdo permanece presente en la Puerta del Sol, donde los participantes mantienen viva su memoria y reivindican que ninguna persona vuelva a pasar por una situación semejante.
La Acampada 26S ha difundido un comunicado en el que expresa su dolor por la pérdida de Maricarmen y denuncia las circunstancias que rodearon su desahucio.
Comunicado de la Acampada 26S
Desde la Acampada 26S lamentamos profundamente el fallecimiento de Maricarmen. No ha muerto en su casa, como debería haber sido, sino en una cama de hospital a la que la mandaron en camilla el día que la echaron de su vivienda, tras un desahucio que jamás debió de haberse producido.
Si estamos aquí es en parte gracias a ella y a su lucha. Maricarmen ha sido y será un símbolo y ejemplo para todes nosotres, para la protesta por la vivienda digna y para seguir organizándonos por nuestros derechos. Ha sido la mecha que ha encendido este fuego de lucha imparable.
El acuerdo para que volviera a su casa llegó cuando ya estaba ingresada. Tarde. Y llegó no porque a los rentistas, a los especuladores, a los gobiernos o las instituciones les importara, sino por la presión de cientos de miles de personas que inundamos las calles.
A nosotres sí nos importaba, y nos importa. Por eso la recordaremos cada día, en cada manifestación, en cada desahucio que paremos, en cada victoria que conquistemos.
No aceptamos lamentos de quienes pudieron evitarlo y miraron hacia otro lado. Queremos que no se vuelva a echar a nadie de su casa, que no se vuelva a producir algo así. Maricarmen no ha muerto, la ha matado el rentismo.
Maricarmen nos lo dijo: «Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro». Eso vamos a hacer.
La Puerta del Sol comienza a recuperar su imagen habitual, mientras las tiendas de campaña desaparecen poco a poco de la plaza. Sin embargo, la huella de esta acampada permanece en quienes la han habitado y en quienes se han acercado para mostrar su solidaridad.
Maricarmen vivirá por siempre en el corazón de Sol. Su recuerdo seguirá presente en cada reivindicación, en cada desahucio detenido y en cada lucha por una vivienda digna. Porque, para quienes han compartido estas semanas de resistencia, recoger las tiendas no significa abandonar la lucha.
Mondelopress.com



















