La patera ciclista. Lo que no imagináis que hicimos los periodistas en el Tour de Francia

Tour de Francia Mondelo trabajando

¡Cuántos recuerdos me trae el mes de julio sobre Francia y el Tour! El tiempo y los éxitos que fueron necesarios hasta que fuimos respetados en el Tour de Francia.

La Marca España, que este gobierno dice promocionar y hasta le puso caras o cargos, sí debe mucho a la gran familia ciclista y a los periodistas que desde los años 80 fuimos a Francia en el mes de julio.

Para que vayáis imaginando, no sé si éramos como los inmigrantes que vendimian o como una patera cargada de ciclistas, directores, técnicos, mecánicos y periodistas. Igual que ellos, con las alforjas repletas de ilusión y sintiéndonos parte de un equipo.

Al recorrer Francia de arriba abajo, detrás del Gran Circo en coche o en moto, ya la primera vez te das cuenta de que los franceses  tenían  su Marca Francia.

Allí se notaba que las autoridades tenían –y tienen-  muy claro que el Tour es para ellos algo muy importante para su imagen, y los ciudadanos colaboran llenando las carreteras durante horas y arropando el espectáculo, competición y grandeur.

Pero para los ciclistas, directores y periodistas españoles han sido años muy duros.

La convivencia era difícil, pues los franceses no reparten por igual. A nosotros sólo nos repetían n’est pa posible y Securitè. Te lo hacían pasar muy mal. Colaboración poca, por no decir ninguna. Les costaba reconocernos como europeos. Por eso, lo comparo con la patera o los vendimiadores.

Y eso que hubo dos hombres muy grandes que, en su tiempo, hicieron mucho por la Marca España: Federico Martín Bahamontes y Luis Ocaña. Y el buen trabajo constante de Luis Puig, que llegaría a presidente de la Unión Ciclista Internacional y vendió por todo el mundo la Marca España.

Fue duro pero valió la pena. Me siento muy agradecido a mis jefes de la agencia EFE por la comprensión e inteligencia demostrada al comprender que teníamos que seguir vendiendo cada año la Marca España en el Tour.

No os podéis imaginar el orgullo  y la satisfacción profesional que sentí al poder fotografiar en los Campos Elíseos, ese gran escaparate mundial, a Pedro (Perico Delgado) en el podio. Acompañado por Luis Puig,el ministro  Javier Solana, y el entonces alcalde de París y después presidente de Francia, Jacques Chirac.

Y no digamos años más tarde, cinco seguidos, cuando fui testigo con mi cámara del Gran Miguel Indurain en ese podio. Ahí sí sentí algo especial por ser español.

Había valido la pena tanto sufrimiento y desvelo y trabajo en ese Tour de 1988. Sobre todo por parte de José Miguel Echávarri, que en sus años deportivos ejerció como empresario, padre de ciclistas y reivindicativo del respeto hacia España. Siempre con el apoyo de Eusebio Unzúe y su equipo, los mecánicos y los técnicos. Y con el de Javier Gómez Navarro, secretario de Estado para el Deporte, que tuvo que lidiar con las aguas del dopaje.  Pero  especial fue el trabajo de José Miguel, tratado como un patera, pero que pudo ponerles ante las narices los triunfos de Pedro Delgado, Miguel Indurain y Oscar Pereiro.

 

A todo esto sumad que era muy difícil trabajar. Grandes desplazamientos en coche y moto, poco descanso, malos hoteles, pero todos ilusionados por dejar muy en alto el pabellón español.

Es justo recordar a tantos compañeros que tanto han hecho por la Marca España.  Como Chico Pérez, Simón Rufo, Benito Urramburu, Felipe Recuero, lñigo Muñollerro, Javier Ares, Iñaki Cano, Julián Redondo, Carlos Arribas,Carlos Paya, Sergio López Egea, Àna Canción, Evaristo Canete, Miguel Cañadas, Carlos León,  Jaime Tamarit, Osvaldo Menéndez, Juan Manuel Gozalo, Josu Garai, Jacinto Vigarte Chema Bermejo, Emilio Saez. Algunos ya no están.

Y un servidor. Mi primer Tour fue en 1987 y lo ganó Stephen Roche. Viajé con un capote de Andrés Caballero para hacerle una foto a Perico y cuando lo tenía, vestido de amarillo en los jardines del hotel para hacerle la foto, apareció uno de la competencia y quería pisarme el montaje. Tuvo que intervenir Perico para calmar el ambiente porque casi nos pegamos. Pero es que yo había ido con el capote, que pesa lo suyo, desde España, para lograr impacto mundial con mi foto. Así hacíamos Marca España.

Para colmo, ese día fue imposible encontrar hotel para dormir. Y mis colegas periodistas  me hicieron un hueco en su habitación y dormimos allí cinco, algunos en el suelo, claro.

Pero donde me sentí más parte del equipo español  fue en el Tour de 1989, en la etapa de Cauterets, que ganó Miguel Indurain, seguido de Anselmo Fuertes, Fede Etxabe y Pedro Delgado. Aquello se convirtió en un Festival español, y desde ese día los franceses empezaron a entender que lo que veían como patera ya era de  miembros de la Unión Europea, y que el trato tenía que cambiar.

Poco a poco, con  los éxitos de Miguel Indurain y el trabajo bien hecho de directores de equipo como Rafa Carrasco, Domingo Perurena, José Antonio González Linares, Juan Fernández, Manolo Saiz, y Javier Mínguez, hoy seleccionador nacional, fuimos  ocupando un sitio diferente.

Lo hacían posible también el  esfuerzo de todos los ciclistas españoles como Lale Cubino y sus familias; como la  mujer de Lale, Encarna, que recorría los  puertos en una caravana, para ver pasar a su marido.

Y grandes profesionales como Julián Gorospe, Pello Cabestany, Marino Lejarreta, Eduardo Chozas, Paco Antequera -que años después se convertiría en el mejor seleccionador nacional, consiguiendo muchos triunfos para el ciclismo nacional. Y Álvaro Pino, que más tarde sería director del equipo Kelme.

Pero en Francia era todo muy distinto. En una etapa de muchísima tensión, cuando Pino era director, tiró la moto del jefe de los fotógrafos del Tour y el colectivo de  moteros pidió a la organización que lo echaran del Tour  o que lo sancionaran. A mí me  presionaron para hacer plante, y  siempre se me han dado muy bien los plantes, pero como éste era contra un compañero de la patera y no lo creía justo,  no lo hice.

Una mañana, antes de la salida, se me acerca un colega inglés y me alerta para que esté pendiente, que se iba a producir un ataque a la patera española, en este caso era el equipo de la ONCE. Por la tarde se presentaron unas furgonetas de antidisturbios en el hotel del equipo español,  en  medio del campo,  alejado de zona urbana, e impiden entrar o salir. Me desplazo hasta allí y compruebo que es imposible acceder.  Pero allí estaba parte de la patera y yo tenía que entrar. Espero que  anochezca y salto el muro, con la intención de entrar e informar de lo que está ocurriendo. Pero descubro a pocos metros un policía armado que se mueve por la zona,  me escondo en unos arbustos en el jardín, pero él controla todo el perímetro con cara de malas pulgas. Paso treinta minutos sin moverme. Veo a un compañero de la Cadena SER que viene a recoger del coche unos cables y aparatos,   le chisto y me ayuda a pasar con él, le ayudo a coger parte del material y lo acompaño. Y así pude salir del agujero angustioso y poder realizar mi trabajo sobre lo que estaba pasando en el hotel, un ambiente  muy tenso. Dentro consigo hacer  fotos a los  policías que tienen secuestrado al equipo de la ONCE,  pidiéndoles autógrafos a los ciclistas, y ahí se desmonta todo.

Fue así como nos fuimos dando cuenta de que España empezaba de verdad a ser una igual, a ser Europa, en el llamado Tour de Festina. Allí apareció el gran José Luis Laguía,  entonces presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales. Y un defensor de la  Patera, José Rodríguez Magro, hoy abogado y defensor de la senadora y campeona del Mundo de Atletismo Marta Domínguez,

También quiero recordar los esfuerzos de Oscar Freire, campeón del Mundo en Ruta; Abraham Olano, Fernado Escartín, Angel Casero, Oscar Sevilla, José María Jiménez (El Chava), y  Carlos Sastre, su cuñado y ganador del Tour.

Con  Roberto Heras, Joseba Beloki, y Alberto Contador podríamos decir que esa idea de la patera ha desaparecido, pero bien haría este Gobierno en recordar a tantas personas que lucharon –luchamos- por la Marca España.

Yo, simplemente, quiero dar las gracias por haber tenido la oportunidad de trabajar de verdad por la Marca España en los Tour de Francia.

Mondelopress

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1 pensamiento sobre “La patera ciclista. Lo que no imagináis que hicimos los periodistas en el Tour de Francia”

  1. Muchos se pegaban a la tv para ver el tour y yo lo veía para ver pasar a mi tío en moto, sentado del revés, con su casco blanco repleto de logos EFE y haciendo fotos.
    Me ha encantado tu relato, no te imagino entre arbustos jaja de peli!!!
    Estoy deseando leer más!

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