Juan Antonio Samaranch, del Giro de Italia al legado olímpico.
El 29 de mayo de 1996, Juan Antonio Samaranch, entonces presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), fue el encargado de dar la salida a la 17.ª etapa del Giro de Italia. La jornada partió de la ciudad olímpica de Lausana, en Suiza, con destino a Biella, en Italia, sobre un recorrido de 236 kilómetros.
La presencia de Samaranch en una de las grandes pruebas del ciclismo mundial puso de manifiesto la estrecha relación entre el movimiento olímpico y las principales competiciones deportivas internacionales. Durante sus 21 años al frente del COI (1980-2001), impulsó la modernización del olimpismo y mantuvo una estrecha vinculación con numerosas disciplinas, entre ellas el ciclismo.
Tres décadas después, su figura continúa siendo objeto de reconocimiento. Barcelona acogió recientemente un emotivo homenaje a quien fue uno de los grandes impulsores de los Juegos Olímpicos de 1992. El acto, celebrado en los jardines del Palacete Albéniz, reunió a las principales autoridades del país, con la presencia del rey Felipe VI, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y miembros de la familia Samaranch.
Durante el homenaje se destacó la decisiva contribución de Juan Antonio Samaranch a la transformación del Comité Olímpico Internacional y su papel fundamental para que Barcelona se convirtiera en sede de los Juegos Olímpicos de 1992, un acontecimiento que marcó un antes y un después en la proyección internacional de la ciudad y del deporte español.
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