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La tierra y el fuego se convierten en arte en las manos de Javier Cenador.

Es un placer conocer a una persona joven con grandes inquietudes profesionales, que defiende la no despoblación de los pueblos vaciados.

Javier Cenador artesano del hierro, es el pequeño de cuatro hermanos; tengo que reconocer que después de seis horas acompañando a este joven herrero en su fragua, escucharle y observar cómo realiza sus trabajos y cómo disfruta trabajando el hierro en el fuego, es un verdadero privilegio. Poco a poco, vá golpeando y moldeando este duro material, para conseguir realizar sus figuras desde un ramo para una novia, un dragón para una aldaba de una puerta, o una puerta blindada para una caja fuerte de 1 tonelada, puertas para garajes o barandillas para balcones y escaleras con unos acabados que es puro arte.

Javier ha montado su fragua en unos tiempos donde los pueblos de nuestro país cada día se mueren más de prisa y se convierten en la España vaciada. Él mismo se ha fabricado un fuelle de piel de grandes dimensiones. Tan grande que hacen falta tres personas para moverlo y colocarlo en su sitio exacto para poder trabajar.

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Se dispone a encender el fuego utilizando carbón graso y ataviado con un delantal de cuero. El humo que despide éste tipo de carbón es muy tóxico porque tiene azufre. Javier calienta el hierro a alta temperatura, unos 1.200 – 1.300 grados centígrados para poder forjarlo. A éstas temperaturas tan altas, el calor que trasmite es muy fuerte por lo que tiene que trabajar deprisa golpeando continuamente la pieza en el yunque. Los golpes contra el hierro tienen un sonido especial y cuando ha terminado con su pieza, la enfría y en un cubo fabricado por él mismo. Después y con un cepillo metálico, procede a cepillar la pieza con la que ha trabajado quitándole el poco o mucho residuo que pueda tener y así también pulirla. Todo esto, Javier lo trabaja con mucho mimo.

Este tipo de trabajo manual es muy duro y muy lento. Después de haber pasado en su compañía, viéndole trabajar durante unas horas, sólo de visita y a una distancia razonable mientras trabaja, salí con la cara negra y grasienta. Me puedo imaginar qué tipo de efecto está teniendo en su salud.

Javier quería ser carpintero de joven, pero tenía mucha curiosidad por saber cómo se hacía todo y empezó con la carpintería metálica hace dieciocho años; pero es posible que de casta le venga al galgo, pues su madre Mari Paz Cela es de la localidad de Herreros de Jamuz.

Poco a poco la comarca de La Bañeza se está convirtiendo en una comarca del arte y ya és escaparate de los trabajos de forja que éste joven herrero artesano tiene, adornando los chales y casas de la zona.

Mondelopress.com

 

Earth and Fire become art in the hands of Javier Cenador.

It is a real pleasure to meet a young person with great professional concerns, standing up against the depopulation of the empty villages.

Javier Cenador,“iron artisan”, is the youngest of four siblings; I must admit that it is a real priviledge spending hours with him, in his forge, listening and watching him work and witnessing how much he enjoys working this hard earthy material with the fire.

Little by little, he hits and moulds it into the capricious shapes and figures of his choice, from a wedding bouquet, to a dragon shaped door knocker, or a safe armoured door that weighs 1 tone, a garaje door or floral staircase and balcony railings with an amazing finish. Pure art.

Javier has started with the forge at the same time as the villages in our country die faster every day, thus turning Spain into a country of empty villages.

He has made a gigantic leather bellows, so large that it takes three people to move it to the right place. Javier lights up the fire with a special type of coal and puts on a leather apron… The smoke coming out is very toxic because it contains sulphur. Then he places the iron between the burning coals, right in the middle where the colour is brightest and heats it to a temperature of 1.200-1.300 degrees Celcius. He has to work fast because once out of the fire, the iron cools off very quickly. Then he keeps hammering it into shape again and again on his anvil. The sound of the hammer against the iron is unique. Eventually and only when he is happy with the shape, he cools it in cold water which he keeps in a bucket made by himself. Then, and using a wire brush, he removes any residue left on it, which polishes it at the same time. Javier does this with so much care.

This type of manual work is very slow and terribly hard.

After having spent time in his company, watching him for hours and only as a visit, standing at a reasonable distance from him while he works, I left the forge with a blackened face and sooty clothes. I can imagine what kind of effect this is having on his health.

Javier Cenador wanted to be a carpenter when he was a kid, but because he always had the curiosity to find out how everything worked, he got into and started to work with metal. This was eighteen years ago. He is self taught.

In the meantime, La Bañeza is turning into an art filled region as it has become a showroom for this young blacksmith creations, decorating bungalows and houses all over the place.

Mondelopress.com

Texto traducido por Beatriz Davies.

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