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Las ollas ferroviarias nacen en la Robla en el siglo XIX.

Isaac Fernández, conocido por sus amigos como “El Ferretero” de la ferretería  La Esquina, en la calle Menéndez y Pelayo 5 de la capital Leonesa, es una persona enamorada de la historia de los ferroviarios y todos sus enseres y forma de vida. Me llama la atención que en su escaparate tiene unas ollas ferroviarias, fabricadas por el mismo desde 2015.

Isaac, con barriles de cerveza de acero inoxidables, ya ha fabricado más de 200 ollas, dedicándole cuatro días de trabajo por unidad, con mucho cariño y de manera artesanal, siguiendo los pasos de la cultura gastronómica y costumbre de los trabajadores del mundo de “los trenes”.

La línea férrea La Robla – Valmaseda se inaugura el 11 de Agosto de 1894, con parada en Cistierna.

La olla ferroviaria nace con el tren de la Robla, como idea de los maquinistas, fogoneros y guardafrenos, ante la necesidad de comer caliente durante sus jornadas de trabajo tras muchas horas de viaje a bordo del tren y así poder combatir el frio.

Cistierna es un municipio de la provincia de León, situada en la montaña oriental leonesa, que en la actualidad cuenta con poco as de 3.000 habitantes y un Museo Ferroviario, en el que fue antiguo economato del ferrocarril de La Robla-Bilbao. En sus salas se encuentran cientos de todo tipo de herramientas, uniformes, un despacho del director de estación, documentación de los antiguos trabajadores, que data desde 1935, una espectacular máquina expendedora de billetes de cartón de la época y todo clase de utensilios que fueron necesarios para el desarrollo de las faenas diarias del ferrocarril. Un vagón de madera del año 1895, restaurado “in situ”, en el taller que estaba destinado a la reparación de las locomotoras que movían todo el transporte de hulla leonesa a los hornos de Vizcaya.

Después de dos años de pandemia del COVID-19, se retoman el XXIX Concurso de Ollas Ferroviarias, organizado por la Asociación Ferroviaria de San Fernando de Cistierna. En los jardines del museo que hace honor a todos los ferroviarios de todos los tiempos, se disponen desde primera hora de la mañana del día 22 de mayo de 2022.

Setenta y cinco ollas ferroviarias de todos los tamaños y colores, toman posiciones en los puntos que la organización les han asignado, para empezar a preparar los guisos con los mejores ingredientes que tienen, respetando las normas del concurso: Alubia blanca de cualquier clase y con los ingredientes clásicos como, morcilla, tocino, chorizo y la carne que se quiera, siendo necesario que lleve los tres primeros ingredientes. Los participantes son obsequiados con una hogaza de pan y una botella de vino de la comarca.

A medida que trascurre la jornada, el olor y color de las ollas empieza a crear un gran ambiente entre los cientos de visitantes que acuden de todos los alrededores de la comarca, para disfrutar de la buena cocina; todos los participantes se desplazan desde Cantabria, Bilbao, Salamanca, Palencia, Fabero, Sahagún, Guardo,  Cistierna,  La Robla y León capital.

La fiesta no puede ser mejor ya que todos los asistentes pueden saborear con una cazuela del pote, el mismo que calentaba el cuerpo de los trabajadores del ferrocarril durante tantas décadas.

La organización repartió 250 cazuelas de judías teniendo gran éxito entre los visitantes, todo ello amenizado con la calidad y profesionalidad de los acordeonistas Miguel e Ismael Núñez, padre e hijo, que hacen bailar hasta a los que no se encuentran en la plaza.

Pero la jornada tiene su recompensa para los participantes, cuando el jurado después de una hora de cata y deliberación otorga los premios, que son anunciados por la organización; este año ganó el 1º  premio, Conchi García, que lo celebró con gran alegría y emocionada, dedicándoselo a sus antepasados ferroviarios.

Mis felicitaciones a la Asociación Ferroviaria San Fernando, por su magnífica organización y a Isaac Fernández artesano de las tan famosas ollas, que recogió el séptimo premio, siendo su debut como cocinero.

Mondelopress.com

 

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2 comentarios en «Las ollas ferroviarias nacen en la Robla en el siglo XIX.»

  1. La primera olla de carbón vegetal fue construida en Mataporquera por el Sr. Esteban
    García, hojalatero del Ferrocarril de La Robla, y fue utilizada por cuatro o cinco mozos
    de tren de Mataporquera (Florencio, Eugenio, Damián, etc.) su uso duró un tiempo
    limitado, hasta aproximadamente el año 1.935. Esta olla era sin puchero y estaba hecha
    toda ella de chapa de hojalata, de una capacidad de dos litros, era cilíndrica con la
    chimenea en el centro y el fuego se hacia en el interior de la chimenea cociendo la
    comida alrededor de la misma.

  2. Las ollas a vapor : Estas ollas fueron hechas en los talleres del Ferrocarril de La Robla de Cistierna y Balmaseda para todos los maquinistas, los cuales, para que se la hicieran, tenían que proporcionar el puchero de porcelana al taller.

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