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Los mil colores de Noelia Geijo

En el corazón de La Maragatería en la provincia de León, se encuentra la localidad de Val de San Lorenzo, a 7 kilómetros de su capital económica, Astorga y cuenta con 200 habitantes en la actualidad, después de perder cerca de un millar en unos pocos años.

Más conocida como la capital de las mantas de lana desde hace 150 años, tiene un museo del textil reminiscente a los anteriores ochenta fabricantes de paños y a la elaboración de la tan preciada fibra; aquí se encuentran la Iglesia de San Lorenzo y la Ermita de San Antonio.

Noelia Geijo Martínez, es una de las “Mujeres Insólitas de Mondelopress.com” quien hace unos años dejó este pueblo temporalmente, para estudiar administración y más tarde regresar al hogar familiar. Con mucha ilusión va tomando la responsabilidad de la fábrica “Artesanía Textil Santiago Geijo”, con los buenos consejos de sus padres y recoger el testigo del relevo de sus abuelos, tanto paternos como maternos y de sus progenitores, Santiago Geijo y Pepita Martínez, para convertirse en la cuarta generación de artesanos del textil.

Noelia, es la mujer de los “mil colores” por la alegría que transmite trabajando en el taller. Rodeada de la suavidad de los hilos de pura lana de la oveja merina, diseña unos suaves tejidos para las prendas de vestir, con una personalidad única y así seguir quitando el frio a miles de clientes y estar a la moda con los tonos y colores de cada temporada. Estas prendas se venden por todo el territorio nacional e internacional: Francia, Italia, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos.

Con las famosas mantas de colores que nos recuerdan a unos tiempos muy lejanos, pero muy necesarias hoy, Noelia, consigue un tacto muy suave y cariñoso en todos sus productos como jerseys, chales, mitones, cojines, calcetines de hombre y mujer (sin costuras, rematados a mano), chaquetas, bufandas, guantes, alfombras, gorros y mantas de cama y viaje las que se han convertido en la prenda reina más solicitada.  Todos estos artículos se venden desde la propia fábrica y por internet.

 

En el momento en el que estoy realizando este reportaje, la familia Geijo se dispone a preparar unas cajas de calcetines para colaborar con un gesto solidario y enviarlos a los ciudadanos de Ucrania, víctimas de la invasión de Putin.

“En estos tiempos de la España vaciada, aquí me siento feliz y muy útil con los míos; es otra forma de vivir y no añoro la gran ciudad para vivir y trabajar. Es otra forma de vida, es mi casa.”

Santiago, padre de Noelia, está recopilando unos telares catalanes de marca Gregori Hermanos. S.S – Sabadell, muy antiguos, con los que consigue dar a la fábrica un aspecto de museo. Estas son máquinas muy artesanas de otros talleres que fueron cesando su producción y es un verdadero placer escuchar el traqueteo de su funcionamiento, sabiendo que durante muchos años fabricaban esas mantas tan necesarias en invierno cuando aún no existían los edredones.

Pepita, que no perdió aquellas buenas costumbres de cuando era niña ayudando a sus padres a hacer ovillos de las madejas, me recuerda a cuando yo siendo todavía un niño, mi madre me ponía con la madeja en las manos para preparar las labores de punto y hacer las prendas para toda la familia.  Yo no lo hacía de buena gana, porque me parecía una labor de niñas, pero este tipo de labor ha crecido mucho durante la pandemia del COVID-19, recuperando esa estupenda costumbre en muchos hogares y que ha servido para mantener ocupados a tantos hombres, mujeres y niños en los últimos 24 meses.

Felicito a Noelia y sus padres Pepita y Santiago, por seguir manteniendo esta producción artesanal, porque ya no quedan en nuestro país quien apueste por esta forma de vivir tan profesional y artesanal en estos nuevos tiempos.

Mondelopress.com

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