Un dulce viaje de Cuba a Chile pasando por peleas de gallos y el Titanic

Un dulce viaje de Cuba a Chile

La bandera española aún era la que ondeaba en Cuba cuando aquél cordobés emigrado en busca de trabajo agarró el barco de vuelta. Durante el largo viaje trasatlántico, tiempo tuvo de sobra para aprender en la cocina del buque una forma especial de hacer hojaldre, que puso en práctica en su obrador en cuanto regresó a Rute. No mucho después una hija suya, entre hornada y hornada, se prendó de un ecijano, ducho en peleas de gallos, que había viajado a aquellas serranías para entrenar las aves de un ruteño y acabó encontrando esposa. Poco tardaron sus nuevos vecinos en apodarle Gallero.

“Y nosotros, la familia, somos los Galleros. De ahí el nombre de la empresa”, explica Jorge Garrido, gerente de la compañía que dirige junto a sus hermanos Ramón y Victoria, cuyo nombre luce ahora en lo alto de su fábrica: Galleros Artesanos. Unas instalaciones en cuyo interior se sigue amasando hojaldre como enseñó el bisabuelo. “Este hojaldre artesano totalmente distinto a otros en textura, sabor y capas. Se hace nada más que en dos sitios en España: en Rute y en Astorga, y allí no sabemos cómo llegó”. El otro emblema del obrador son los piononos. Un pequeño bizcocho relleno de crema “totalmente natural. Nos mandan un montón de email de cadenas grandes para comercializarlo, pero el problema que tiene es que ni se puede congelar ni mantener más de cinco días. Probamos a echar conservantes para darle más vida, y aquél ya no era el pionono, perdió mucha calidad. Así que decidimos no tocarlo”, explica Jorge entre el fragor de la fábrica, en la que treinta operarios elaboran todo el año de modo artesanal bollería, pasteles para bodas, tartas y especialidades.

El ritmo es frenético de septiembre a diciembre, durante la campaña navideña, con motivo de la cual se contrata una treintena de eventuales para producir unos 300.000 kilos de dulces. “El potencial más fuerte de Galleros es en estas fechas. El alfajor se pide mucho, y la hojaldrina”. Almendra, harina y azúcar dan fragancia al obrador, en el que se impone el aroma intenso del chocolate. Hasta tal punto miman ese ingrediente los Garrido, que le han dedicado un museo, con efigies de personajes famosos a escala real, y montan cada año desde el 2000 un enorme belén ante el que se agolpan adultos y niños. Sobre todo niños, pues saben que a comienzos de año, los cientos de figuras y casitas modelados con 1.400 kilos de chocolate se fundirán y alumnos de varios colegios se los zamparán en una multitudinaria merienda.

El belén y el museo anexo captan miles de clientes de lejos. “Andaluces, sobre todo, y también catalanes y murcianos”, explica Jorge, cuyo sobrino, de igual nombre, es autor de la figura presentada como novedad en 2014: un papa Francisco I de chocolate blanco, que saluda a los visitantes en las instalaciones de otra firma familiar, Productos Garrido.

En esta fábrica, situada frente a la otra, “hacemos pastelería de Navidad. Uno de nuestros fuertes es la fruta glaseada. Eso, y un turrón de chocolate increíble. La producción es estacional, ahora puede ser el 90 por ciento de todo el año”, explica Jorge Garrido Reyes, sobrino del gerente de Galleros Artesanos. “El 70% de los clientes son cadenas y grandes superficies. Vendemos en toda España y exportamos a Portugal y Chile”, explica. La factoría, cuyos setenta operarios eventuales producen unos 300.000 kilos de dulces por campaña, tiene un uso muy esporádico el resto del año. Es entonces cuando Jorge, ayudado por dos trabajadoras, prepara el próximo belén o la siguiente figura que erigirá en chocolate.

“Hace dos años hicimos el Titanic. Ocho metros medía”, proclama orgulloso su padre y maestro en ese arte, Ramón, evocando el barco hundido en un trayecto tan similar a aquel en el que el bisabuelo surcó la mar océana aprendiendo a hacer hojaldres, sin sospechar que algún día los dulces con su apellido volverían a cruzar el Atlántico, camino del lejano Chile.

Eliseo García Nieto y Mondelopress.com

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5 comentarios en «Un dulce viaje de Cuba a Chile pasando por peleas de gallos y el Titanic»

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