La repostería navideña, ese aroma tan familiar

La repostería navideña

Primero fueron los padres, les sucedieron los hijos y ahora ya rondan los nietos. Hablamos de una familia que allá en la cordobesa Rute abrió una repostería que huele a almendra tostada, canela, anís y avellana. Hablamos de decenas de familias que cuatro meses al año, desde octubre hasta diciembre, se afanan en la factoría para perfumar el aire con esencia a Navidades. Y hablamos de muchas familias, quizás de cientos o miles, que llevan 52 años abriendo ojos como niños -sea cual sea su edad- ante los mostradores del despacho donde se venden las cajas repletas de dulces deseos.

“Nuestros clientes principales son familias. Da muchísima satisfacción cuando llegan al despacho y dicen: ‘Llevamos treinta años viniendo, a mí me traía mi padre de pequeño y ahora vengo con mi hijo a comprar mantecados’”, comenta con orgullo Andrés Garrido, quien junto con sus cinco hermanos comanda La Flor de Rute. Todo un clásico en tierras andaluzas, donde sus alfajores, turrones y mazapanes llevan poniendo final a las cenas navideñas desde aquel 1962 en que, por primera vez, Televisión Española transmitió las campanadas de fin de año.

“Lo que más se vende de nosotros son los alfajores. El alfajor nuestro está exquisito”, proclama rotundo. Los alfajores, herencia repostera andalusí, carecen de secreto alguno: harina, manteca, azúcar, almendra y canela. “Lo que hizo mi padre fue hacerlos todavía más buenos, darles un punto exquisito”. El fundador de la firma, Juan Rafael, fallecido en 2011 y patriarca de una estirpe que integran sus seis hijos, entre ellos Juanjo, actual gerente de la empresa que dirige junto a sus hermanos, al igual que el Museo del Mantecado. Una sala que desde 1995 exhibe una exposición temática y estatuas de personajes famosos y reproducciones de monumentos, obra del repostero leridano Lluis Muixi.

El museo, imán para potenciales clientes, dispone de un despacho de productos que no da abasto en estas fechas, con picos de visitantes como el del pasado día de la Inmaculada, cuando recibieron a casi cincuenta autobuses. La producción media de la fábrica es de un cuarto de millón de kilos por campaña. Los empleados son en torno a setenta, la mayoría mujeres, y Andrés los conoce a todos. Son los mismos desde hace mucho tiempo. Cada octubre, regresan al empleo que dejaron el anterior diciembre. “Carmen, por ejemplo, puede estar trabajando aquí desde los años 60, cuando era una cría. Victoria lo mismo. Mari lo mismo. Y ahí está una y su hija, o una y su hermana… va así. Gente que está toda la vida trabajando con nosotros. Los tienes siempre. Y si ellas no pueden venir, proponen que venga su hija”.

Todos ellos son expertos en un proceso fabril que consta de tres fases. La primera es la fabricación, que comienza con la preparación de la materia prima, adquirida con preferencia a productores cercanos. Los frutos secos se tuestan y trituran, las harinas se desecan y se muele el azúcar, para hacerla glas. Luego se mezclan y se hacen las masas y forman las piezas, de las cuales la mayoría -alfajores, turrones, bombones- quedan en crudo, mientras que otras, como los mantecados, se hornean.

La siguiente fase consiste en el liado, en una máquina envolvedora. Y por último, el envasado en cajas. Un proceso adaptado de principio a fin a lo que el público exige, como Andrés bien sabe. “Si presentas el mismo dulce en un envasado moderno y otro al estilo del liado a mano tradicional, el que más se asemeja al antiguo, se vende más. La tradición… Hay como un tirón sentimental, de regresión a la infancia. Los que tienen un poco de más años, ven los dulces así liados y dicen: ‘¡Estos, que eran los que me daba mi madre de pequeño!’.

Eliseo García Nieto y Mondelopress.com

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1 comentario en «La repostería navideña, ese aroma tan familiar»

  1. Buenísimos los dulces con los que está casa nos endulza las navidades todos los años, nosotros somos fieles consumidores, todos los años hacemos una excursión a Rute para visitar el Museo del Azúcar y comprar los dulces, en mi casa nos encantan, sus alfajores son exquisitos, es verdad lo que dicen no hay otros igual y que decir de sus Cordobesas, Polvorón de Almendra, los Ruteñitos, el Bombóm Navideño, el mazapan…uhmmm.
    La Flor de Rute, son los mejores dulces, gracias por endulzarnos la navidad todos los años.

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