Jacinto Peñín, chocolatero gracias a Hernán Cortés

Sostienen en Astorga que el chocolate llegó a España hace 496 años porque Hernán Cortés, el conquistador de México, quiso que se degustara en el enlace matrimonial de su hija María Cortes de Zúñiga con Álvaro Pérez Osorio, heredero del Marquesado de Astorga. El hecho es que la boda no llegó a celebrarse, pero el cacao llegó para quedarse.

Cerca de Astorga, en Valderrey, hay una nave con fachada de piedra. Nada más bajar la ventanilla del coche, llega un olor tan agradable que parece alimentar por sí solo. No es de extrañar, ya que siempre se asoció el chocolate con la fuerza y el vigor. Yo lo tengo claro: estoy en el obrador del pastelero y chocolatero Jacinto Peñín.

El propio Jacinto me abre la puerta. Es un hombre alto y fuerte que en sus años más jóvenes (ahora tiene 61) tuvo que ser un buen mozo, con unas manos fuertes y grandes y muy hábiles, de tantos años de manejar las herramientas de los obradores.

Me cuenta con buena memoria y mucho cariño, mientras elabora caramelo con almendra ”Guirlache,” que a los 14 años en 1970 empezó a trabajar de aprendiz en la pastelería casa Baudillo en La Bañeza. Y tres años después, con 17, se marcha a Vaucresson, próximo a la capital francesa, donde estudiaría durante tres años en la Escuela Oficial hasta obtener el título de Maestro pastelero y chocolatero.

Siguió once años más estudiando y trabajando en los Campos Elíseos en varias pastelerías, hasta que en el año 1984 regresa a España y ya abre su primera tienda en la Ciudad de La Bañeza y más tarde en Astorga,  donde es reconocido como uno de los mejores chocolateros de nuestro país.

Presume con legítimo orgullo de su taller obrador, que es también Museo, y de fabricar el chocolate estrella que llama “Les Délices de Angélique” en honor a su hija Angélica, tabletas de chocolate negro, o blanco, con leche, y con almendra,también fábrica otros productos de calidad como yemas tostadas, Imperiales artesanos, frutas de San Isidoro, músicos, lenguas de gato, bombones de castañas, y tejas de almendra.

La empresa es familiar, con ocho trabajadores, en la que es pieza fundamental Azucena Castro, su esposa, que coordina las tiendas y la producción de unos 70.000 kilos de tabletas anuales.

Jacinto, además de trabajar el chocolate, se preocupa de que el producto llegue a sus clientes en Roma o Rumanía y al Corte Inglés, entre otros.

Es muy cuidadoso y detallista con las envolturas de sus tabletas utilizando nombres y dibujos muy originales que muestra con la satisfacción del trabajo artesano y cautivador.

Me enseña todo tipo de detalles sobre las mazorcas y semillas del cacao, al igual que hace con los niños de los colegios que acuden a su obrador y que le hacen recordar su infancia.

A mí también, cuando mi madre nos daba una onza de chocolate con un trozo de pan para merendar.

Es la deuda que tenemos con Hernán Cortés

Mondelopress.com

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