No es casualidad que en la localidad toledana de Cebolla haya surgido una artista como Sonia Roda, una de mis mujeres insólitas, nacida en este municipio, se enamoró desde muy joven de la cerámica, una tradición profundamente arraigada en la historia local. Para comprender ese vínculo, basta con remontarse al siglo XVI, cuando ceramistas talaveranos realizaron un conjunto de doce paneles de azulejos pintados que representan episodios de la vida y los milagros de San Illán. Cada escena, plasmada en un panel independiente, incluye en su parte inferior una inscripción con el nombre del vicario que encargó la obra.
Es fácil imaginar a Sonia, siendo niña, jugando con sus amigos en la explanada de la ermita de Nuestra Señora de la Antigua y San Illán, visitándola con sus compañeros del colegio y quedando fascinada por las obras de arte que decoran sus paredes. Quizás entonces nació el sueño que hoy es realidad: convertirse en alfarera y ceramista.
Años más tarde, Sonia comenzó a consolidarse como una creadora que combina la tradición alfarera con un enfoque contemporáneo, personal y experimental. Bajo el nombre artístico de “Barbotina del Tajo”, explica que eligió este seudónimo porque la barbotina es el barro en estado líquido, y el Tajo representa el río que pasa cerca de su pueblo, Cebolla, el más largo de España.
Sus inicios estuvieron marcados por la formación, obteniendo su certificado de profesionalidad. Siempre destacó por su habilidad para pintar y realizar manualidades, y fue en ese proceso donde descubrió plenamente su vocación. La cerámica se convirtió en parte de su vida, impulsándola a aprender más y a perfeccionar su técnica.
Sonia es una mujer inquieta, decidida a romper los moldes del arte de la arcilla. Parte de la tradición de la cerámica utilitaria —presente en los hogares desde hace siglos—, pero busca reinventarla, dotándola de un valor cultural, artístico y contemporáneo. Su objetivo es crear piezas diferentes, únicas, que conecten con el alma y transmitan emoción.
Entre sus creaciones destacan piezas para la moda, como corpiños, cinturones de cerámica y porcelana, así como bisutería: pendientes, colgantes y broches. También realiza placas para actos oficiales, como la del pregonero o pregonera de las fiestas de Cebolla, además de trabajos para hermandades de Semana Santa. Se siente especialmente orgullosa de elaborar los micrófonos-trofeo para la Cadena SER de Talavera de la Reina, un reconocimiento que considera un honor.
Aunque Sonia afirma que aún no tiene completamente definido hacia dónde quiere dirigir su carrera, se ve vinculada a la cerámica hasta el final de sus días. La vena artística la acompaña desde la infancia: coser, pintar, tejer y crear siempre formaron parte de su vida, influenciada también por su abuela, gran amante de las labores manuales.
Cuenta con el grado superior en Cerámica Artística y desea continuar su formación en Decoración, para ampliar sus conocimientos en técnicas decorativas. Para ella, es un placer ver cómo sus piezas son valoradas en galerías, lucidas por otras personas y compartidas como parte del patrimonio cultural. También ha participado en una exposición junto a Tomás Alía, un diseñador de gran prestigio que difunde el arte cerámico a nivel internacional, una experiencia que Sonia vive con orgullo.
Defiende con pasión el valor del trabajo artesanal, consciente de las muchas horas de amasado, modelado, pintura, bizcochado, esmaltado y vidriado que requiere cada pieza. Reconoce que, tras una etapa de auge de la cerámica talaverana, hubo cierto declive, pero considera que actualmente el sector está resurgiendo gracias a la visibilidad que ofrecen las redes sociales.
Aunque se siente a veces limitada por trabajar en Cebolla —un entorno más pequeño que Talavera o Madrid—, Sonia es una luchadora incansable, decidida a abrirse camino y a hacer visible su obra. Entre sus proyectos personales, le gustaría diseñar una gran “C” de Cebolla en cerámica, decorada con relieves de higos, olivas y otros elementos representativos del municipio.
En 2022, Sonia Roda fue reconocida con el galardón de la C de Cebolla, en homenaje a su trayectoria y como ejemplo de mujeres ligadas al municipio, en el marco del Día Internacional de la Mujer. Un reconocimiento que refuerza su orgullo por sus raíces y su compromiso con el arte.
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